AMISTAD… en CRISIS o a PRUEBA…

El caminar de la vida en pleno siglo XXI nos ha enfrentado a una serie de cambios a nivel personal y social. Este es un momento tan crucial que ha hecho que los seres humanos pongamos en una balanza lo que realmente es importante para cada uno contra lo que parecía ser fundamental y necesario en el día a día. La amistad, es uno de esos aspectos y valores que pasan por esa báscula del Yo y mis amigos, versus el yo y mis “amigos”. El encierro al que nos enfrentamos producto de un enemigo silencioso ha hecho que se retomen momentos familiares olvidados, que se ponga a prueba nuestra paciencia, ya no con los de mi entorno social diario, sino con los mismos familiares con quiénes estoy a lo largo del día, a su vez, la lejanía de aquellos que pasaron a ocupar un lugar importante en la escucha y la respuesta a mis problemas, alegrías y vivencias hacen
que todos pensemos en lo que es base sólida para la vida de cada uno.
La Amistad “no está en crisis… está puesta a prueba…”. El encuentro con el otro anteriormente se convertía en un espacio para hablar, compartir o simplemente estar, porque cada uno, en esta realidad virtual, estaba muchas veces presente pero su mente ausente por la importancia que tomó el celular al que le dedicamos mayor espacio aún en el encuentro de amigos.
“No está en crisis la amistad, está puesta a prueba”, porque el encuentro del yo, con un tú, pasó a ser un momento de silencio, de mensajes o de miradas lejanas por una pantalla. El “yo y mis amigos” es puesto en evidencia: cuáles son realmente mis amigos? Tengo interés en ellos frente a lo que viven ahora o ellos manifiestan el mismo interés por mí? Son los verdaderos amigos o serán los “amigos”, que en el contexto actual no hay posibilidad para el encuentro frente a lo que creíamos fundamental, música, trago, intereses personales, escucha de un consejo no adecuado, llamado a la rebeldía lo que está permitiendo descubrir los valores importantes en mi vida? Quiénes son los verdaderos amigos que me hacen crecer y cuáles los tóxicos que afectan y negativizan mi ser y mi entorno?

Desde el Evangelio aparecen diversos rostros que nos permiten redescubrir el valor de la amistad y el camino a seguir a partir de las experiencias y expectativas vividas por los seguidores de Cristo que se acercaron a él con sus diferentes intereses, sobre los que al final debo reflexionar y tomar postura: dicen los discípulos a Jesús:
“Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, Qué recibiremos a cambio?… (Mt. 19,27)” “daría mi vida por ti, dijo Pedro, y lo mismo decían los otros discípulos, (Mt 26, 31-35) pero cuando lo detuvieron, huyeron…” “les aseguró que me siguen porque les di de comer… ante el llamado de atención muchos le dejaron… Jesús dirigiéndose a los doce les dice: ustedes también me van a abandonar?… A quién iremos, tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6, 26-68)” “ya no les llamo siervos… a ustedes les llamo amigos… (Jn 15, 15ss)”
Cada instante vivido por Jesús y sus discípulos, refleja el momento actual y permite evaluar la importancia de aquellos que se acercan a mí con sus motivaciones, o aquellos a quienes yo me acerco. Además da la oportunidad de evaluar desde la vivencia de Jesús con los suyos, el verdadero significado de la amistad contra la “amistad” descubriendo los intereses de las personas con quiénes debo seguir creciendo y a quiénes debo alejar. Por ello, “no está en crisis la amistad, está puesta a prueba” para que quienes realmente hacen parte de mi vida, se manifiesten, se comuniquen y con sus palabras, me inyecten alegría, motivación y positivismo que harán que a futuro el encuentro sea algo especial y de crecimiento como si fuera el primer día de esa construcción creada por un nosotros desde el lenguaje del corazón.
Dejemos pues que este “ingresar a nuestro interior” al que nos llama la pandemia vislumbre los que han estado y seguirán allí por encima de todo, permita no solo afianzar esos verdaderos lazos de amistad, sino también nos lleve a querer recuperar espacios y detalles propios de los que sin estar unidos por la sangre, son como si lo fueran y, una vez, habiendo purificado mi vida frente al significado y la vivencia de los que son verdaderos amigos, a pesar del tiempo o la distancia, volvamos a encontrarnos, apoyarnos, a tener nuevamente cerca ese abrazo, esa voz de aliento frente a la adversidad, a descubrir el verdadero significado de la experiencia de amor expresada y vivida por Jesús con los que al final fueron sus grandes amigos, para que pasado este momento de prueba, podamos gritar a los cuatro vientos que con “verdaderos amigos, vale la pena amar”.
(San Agustín).

P. Elkin Castellanos Durán.