Presentación
Me permito entregar a los devotos de la Virgen María, este sencillo homenaje de gratitud a Nuestra Señora. Es un instrumento o guía para quienes deseen meditar el incalculable valor de su presencia en la Historia de la Salvación: María, la joven virgen, permitió con su respuesta total, el Don de la Paz en su hijo Jesucristo.
Quiero compartir estas oraciones a todos los que hacen parte de la comunidad “REGINA PACIS” (Reina de la Paz) y a todos los hijos de NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ, en diferentes comunidades y parroquias. A los Paceños y a los que trabajan por la Paz desde la fe y desde lo social.
A si mismo, busco que cada lector, o, mejor orante, no se quede en la repetición de una novena sino que se pregunte por el valor real de la Paz que Dios nos ofrece. Desde nuestra limitación, procuremos ser constructores de una nueva humanidad. Ojalá que estos himnos, textos y reflexiones, ayuden en algo para tal fin.
Quiero ofrecer esta plegaria por quienes han sido desterrados; por aquellos que han visto morir a sus seres queridos, a causa del odio, la venganza y la guerra lamentable.
Presento “mi nombre” – sin nombre – maltratado por los chismes y sobre todo por las campañas de desprestigio por grupos fanáticos que no conocen la Misericordia. Hago un alto en el camino, para orar por todos los líderes, de cualquier credo, comprometidos con los demás, en las dificultades y en la ingratitud recogida tantas veces. Ofrezco esta oración de novenario por todos los sacerdotes que han caído; por los calumniados y humillados; por los encarcelados y por los que tuvieron que cambiar el rumbo de sus vidas. + Los sacerdotes con su fragilidad y humanidad tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios, tanto así, que si han sido despojados de su servicio, jamás dejarán de ser Sacerdotes en el corazón de Cristo.
Finalmente a todos los que necesitan Paz, en su corazón y en su alma; oremos por nuestros enemigos; aquellos que heridos por las duras circunstancias de la vida llevan odio y rencor en sus vidas. Ojalá podamos aprender el don del PERDÓN y, así, recuperar la novedad del AMOR y la RECONCILIACIÓN. Emprendamos este itinerario hacia la Paz ayudados por la ORACIÓN.
Esquema de la Celebración
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- Por la Señal de la Santa Cruz…
- ORACIÓN A MARÍA REINA DE LA PAZ
- Hecha la oración anterior, podemos
HACER 3 AVE MARÍAS
- LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO CON LA REFLEXIÓN DEL DIA (hay una para cada día).
- Puedes escribir tu intención y hacer oración mental, mientras repites 3 veces la Jaculatoria: “suba a ti nuestra oración” – los demás responden: “como incienso a tu presencia”.
- Padre nuestro – Ave María y Gloria.
- homenaje con los Gozos a Nuestra Señora.
- Oración Conclusiva
- SEÑORA DE LA PAZ:
Aquí pueden buscar un himno a Ntra. Sra.; o un canto de su preferencia a la Virgen María.
+ BENDICIÓN FINAL: EN EL NOMBRE DEL PADRE…DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…Amén.
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María, Reina de la Paz, madre y señora, protectora nuestra: + Nos dirigimos a ti, con el deseo que tu dulce presencia, nos ayude a establecer el Reino de tu Hijo amado en medio de tu pueblo. Hoy llenos de confianza, nos encomendamos a tu protección.
Aparta de nosotros todo aquello que no nos deja ser buenas personas; haz que podamos arrancar de nuestros corazones, los mezquinos sentimientos que encienden, la vanidad con el orgullo, la soberbia con el egoísmo, la envidia con la avaricia, el chisme con la calumnia y todos los malos vientos que despiertan la discordia.
Hoy venimos con nuestros sufrimientos, en busca de la Paz que tanto anhelamos. Confiamos en ti porque tú nos conoces y sabes bien cuáles son nuestras necesidades. Señora de la Paz, mira nuestras heridas que tanto dolor nos causan, para que nos ayudes a sanarlas, preséntalas ante tu Hijo y danos paciencia con espíritu de caridad; y constante confianza en Dios nuestro Señor.
Tú que te hiciste la esclava del Señor, ayúdanos a ser humildes y pacientes en los momentos de tribulación; pero también, danos la gracia de ser siempre agradecidos en la abundancia, en la salud y en las alegrías que nos ofrece la vida.
Bendícenos con tu Hijo; para que guiemos nuestros pasos por el camino de la paz. Amén.
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AGUARDAMOS TU PROMESA SEÑOR
LECTURA DE LA Segunda Carta del apóstol Pedro.
2Pe 3,13-15ª.
+ “NOSOTROS conforme a la promesa del Señor esperamos Cielos nuevos y tierra nueva, en los que tiene su morada la santidad. Por eso amadísimos, mientras esperan estos acontecimientos, procuren con toda diligencia que el Señor los encuentre en Paz, sin mancha e irreprensibles. Consideren esta paciente espera de nuestro Señor como una oportunidad para alcanzar la Salud”.
PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: Que bella promesa nos tienes Señor, y tantas veces la olvidamos por completo. Ayúdanos a volver a tener esperanza en Ti, y en la Paz que nos tienes prometida. Son tantos los problemas de la humanidad, a causa de nuestros pecados, fruto de nuestros egoísmos y de nuestra obstinación en el mal camino. Sufrimos Señor en esta humanidad; hace falta la Paz personal y las buenas relaciones con nosotros mismos y con nuestros hermanos. Haznos humildes para reconocer cuáles son nuestras manchas y qué cosas debemos mejorar de modo que tengamos la libertad de pedirte esta gracia por medio de esta oración y de la valiosa intercesión de la Reina de la Paz. Haznos diligentes en apartar todo lo que dañe la armonía en nuestras familias y en nuestros espacios.
- Con humildad te presento esta intención: (se puede escribir)
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia (se puede repetir 3 veces)
+ PADRE NUESTRO; + Ave María; + Gloria.
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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SEÑOR NO QUEREMOS SEPARARNOS DE TU PAZ
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS
RM 8,35.37-39.
+ “Hermanos: ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? Pero en medio de todas estas cosas triunfamos por virtud de aquel que nos amó. Por eso estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las virtudes, ni lo presente, ni lo futuro, ni la fuerza, ni la violencia, ni lo que hay en lo alto, ni lo que hay en lo más profundo, ni ninguna otra creatura podrá jamás separarnos del amor de Dios, que se funda en Jesucristo nuestro Señor.” PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: Señor, tantas veces me he separado de tu amor y de los bienes que me has ofrecido; y no precisamente me he distanciado por las dificultades y los problemas que puedo padecer hoy, sino por la abundancia y el bienestar que me llenaron de soberbia para alejarme de ti. + Te pido perdón Señor por separarme de ti, por no pronunciar tu nombre bendito, y por no acudir a tu señora Madre la Reina de la Paz para que vuelva de nuevo a tu presencia. + En medio de mis problemas, vengo a ti nuevamente; he perdido la paz en medio de las tribulaciones, de las discusiones y de las necesidades. Ahora te busco y por tu ternura, te ruego que tengas piedad de mí; permíteme tener de regreso la paz que tanto anhelo en mi corazón y en mi familia, para nunca olvidarme de Ti. + A ti virgen María, Nuestra Señora de la Paz, te ruego no permitas que nada ni nadie me separe del amor a Jesucristo tu hijo; pues, sólo Él puede salvarme.
Con humildad, presento esta intención: ______________________________________________________________________________________________________________________________
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia ( 3 veces)
+Padre Nuestro; + Ave María; +Gloria
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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APRENDIENDO A HACER EL BIEN
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS:
Rm 12, 9-12.
+ “Hermanos, que la caridad entre ustedes sea sincera. Aborrezcan el mal y aplíquense a hacer el bien. En punto a caridad fraterna, ámense entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua estima, tengan por más dignos a los demás. Nada de pereza en sus obligaciones, sirvan con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza los mantenga alegres; permanezcan firmes en la tribulación y sean constantes en la oración”.
PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: Hoy más que nunca son actuales estas palabras que acabamos de leer. Para un mundo duro e indolente, sumergido en la simple apariencia. Hacer el bien, no es una condición natural del corazón sino que muchas veces, está motivado por la búsqueda de algún reconocimiento. Qué bueno que existiera la fuerza de voluntad para aborrecer el mal en todo momento; que la experiencia del amor prevaleciera por una humanidad sin odios. Qué bueno que el trabajo de cada persona sea valorado; pero que todo aquel que tiene empleo, lo haga del mejor modo y sin pereza. La falta de iniciativa para hacer el bien, la carencia de amor y caridad, la poca estima por los demás, la amargura y el odio en la tribulación, nos aleja a cada instante del propósito de la Paz personal y familiar. Pidamos la capacidad de orar constantemente.
Con humildad te presento esta intención: (Escríbela si lo deseas).
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia (3 veces)
+ PADRE NUESTRO; + Ave María; + Gloria.
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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JESUCRISTO ES NUESTRA PAZ
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS:
EF 2, 13-16.
+ “Hermanos, ahora están en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, están cerca los que antes estaban lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos, judíos y gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear en él un sólo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un sólo cuerpo mediante la cruz, dando muerte en él al odio.”.
PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: Oh, María, madre dolorosa! cómo quisiera consolar tu corazón atravesado por la espada del dolor y comprender contigo el misterio de la Cruz. Porque habiéndose entregado el Señor, nos hemos quedado en lo exterior de un rito, de una imagen, o en la búsqueda de un milagro. María ayúdame a mirar contigo, el odio que debo arrancar de mis entrañas. Persiste la división y la incapacidad mezquina para acabarnos entre hermanos; y aun así nos hacemos llamar cristianos, cuando no paramos de hacernos daño. Qué bueno que con tu benevolente presencia pudiéramos derribar el “delirio de superioridad”; las discusiones tontas; así como las competencias religiosas que nos alejan de la Paz. Si Cristo es nuestra Paz ¿cuándo vamos a vivir conforme a la voluntad de su divina enseñanza? ¿Cuándo vamos a pasar de los rezos a la vida?
Con humildad te presento esta intención:_____________________________
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Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia (esta jaculatoria se puede repetir 3 veces)
+ Padre Nuestro. + Ave María y Gloria.
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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LA PAZ FRUTO DE UNA VIDA PRÁCTICA
LECTURA DEL LIBRO DE TOBÍAS.
Tb 4, 16-17. 19-20.
+ “NO HAGAS A NADIE lo que no quieras que te hagan a ti. Comparte tu Pan con el hambriento y da tus vestidos al desnudo. Busca el consejo de los prudentes. Bendice al Señor en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que lleguen a buen fin todas tus sendas y proyectos”.
PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: Se pierde la armonía, la tranquilidad y la Paz cuando hay egoísmo y cuando priman los intereses individuales. Se falta a la integridad del otro, cuando se pone en riesgo su dignidad, el buen nombre, la honra, sus bienes o todo aquello que lo pueda afectar. Y, es que a nadie le gusta ser tratado con irrespeto ni que se le maltrate o se le dañe su propiedad. Se hace necesario pensar en el otro de la misma manera que nos afecta cuando nos hacen daño. Pidamos a Dios aprender de los sabios y confiemos que llevando a la práctica la Caridad sincera con los demás, podamos subir a la cima de la salvación, no sin antes haber realizado el camino y los proyectos que el Señor nos trazó. Bendigamos al Señor en todo momento con nuestra vida.
Con humildad te presento esta intención: (se puede escribir)
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia
+ PADRE NUESRO; + Ave María; + Gloria.
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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PALABRAS QUE SE DEBEN EVITAR
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS.
Ef 4, 29-32.
+ “Hermanos, que no salga de sus bocas palabras desedificantes, sino toda palabra que sirva para la necesaria edificación, comunicando la gracia a los oyentes. Y eviten provocar más al Santo Espíritu de Dios, con el cual fueron marcados para el día de la redención. Destierren entre ustedes todo exacerbamiento, animosidad, ira, pendencia, insulto y toda clase de maldad. Sean, por el contrario, bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente así como Dios les ha perdonado en Cristo”.
PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: “Las palabras se las lleva el viento” dice un refrán popular. Esto es una gran mentira: las palabras NO SE LAS LLEVA EL VIENTO, por el contrario cuando se lanzan o se escriben contra alguien, causan herida, dañan, destruyen, lastiman, generan muerte, odio destrucción de la dignidad personal, de la armonía familiar o comunitaria. No podemos vivir con la grosería, con los insultos, con los reclamos llenos de ira sin compasión. Los gritos las malas palabras encienden el fuego del odio y perpetúan la maldad. Es necesario dejar todo eso atrás y obsesionarnos en la búsqueda de la bondad y la compasión, para que cada vez que repitamos “perdónanos nuestras ofensas” en verdad seamos capaces de perdonar a los demás”.
Con humildad te presento esta intención: (se puede escribir)
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia
+ PADRE NUESRO; + Ave María; + Gloria.
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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EL TRABAJO, MEDIO NECESARIO PARA VIVIR EN PAZ.
LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENSES:
2Ts 3, 10b -13.
+ “HERMANOS: Si alguno de ustedes no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre ustedes algunos que viven desocupados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A esos les mandamos y les exigimos en el Señor Jesucristo que trabajen con empeño para comer su propio pan. Ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.”
PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: Amado Señor, queremos agradecer tu providencia divina y los dones recibidos por medio del trabajo. Estamos en una sociedad donde muchos quieren vivir de balde, sin hacer nada, y protestando por lo que no se han ganado. No permitas que en nuestras familias exista la flojera; pues el estar desocupados nos vuelve ociosos y terminamos metidos en lo que no es de nuestra incumbencia. Sean benditas las manos que día a día se ganan el pan con especial empeño; protege a quienes madrugan a sus labores y a nosotros danos la constancia y la perseverancia, como lo hiciste tú en el humilde taller de Nazaret. Donde hay trabajo hay progreso y donde hay prosperidad justa, hay Paz. Bendícenos Señor una vez más.
Con humildad, presento esta intención: ______________________________________________________________________________________________________________________________
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia. (3 veces)
+Padre Nuestro; + Ave María; + Gloria
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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APRENDIENDO A SER HUMILDES
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PEDRO
1P 5, 5b – 7.
+ “HERMANOS: Sean humildes unos con otros, porque Dios no acepta a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclínense bajo la poderosa mano de Dios, para que a su tiempo los levante. Descarguen en Él todas sus preocupaciones, porque Él se interesa por ustedes”.
PALABRA DE DIOS: te alabamos Señor.
+ Lector: Aprendamos de María el maravilloso ejemplo de humildad; ella, atenta y dócil a la Palabra del Señor, la escuchó y la hizo vida en la identidad de su existencia: “Aquí está la esclava del Señor” Cf. Lc 1, 38. Nosotros, por nuestra parte necesitamos esforzarnos un poco más, porque nos cuesta poner en práctica abajarnos; no estamos dispuestos a ceder, queremos imponer siempre nuestros criterios; nos creemos superiores, y, fácilmente, despreciamos a los demás por su color político, por sus creencias religiosas o por su condición social. A sí mismo, para presentar nuestras angustias y preocupaciones, acerquémonos con absoluta certeza, aquella que nos da la fe, pero, siempre con un corazón sencillo, como el publicano pecador que rezaba en el templo junto al fariseo y que Jesús narró en una de sus parábolas. Pidamos al Señor que nos ayude con el cariño que un buen padre se interesa por sus hijos.
Con humildad te presento esta intención: (Escríbela si lo deseas).
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia (3 veces)
+ PADRE NUESTRO; + Ave María; + Gloria.
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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LO QUE NECESITAMOS SEÑOR
LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN:
Jn 20, 19-22.
+ “Aquel mismo día primero de la semana, siendo ya muy tarde, y estando cerradas las puertas de la casa, se encontraban los discípulos reunidos y escondidos, por miedo a los judíos; vino Jesús, y apareciéndose en medio de ellos, les dijo: “la Paz sea con ustedes”. Dicho esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “La paz sea con ustedes. Como mi Padre me envió así los envío yo”. Dichas estas palabras sopló y dirigió su aliento sobre ellos; y les dijo: “reciban al Espíritu Santo”.”
PALABRA DEL SEÑOR: Gloria y honor a ti Señor Jesús.
+ Lector: Encerrados en la casa estaban tus discípulos Señor, petrificados y desolados los abatía el temor natural de todo aquel que se siente perseguido. La voz baja era el signo de expresión herida en medio de la incertidumbre. Los sentimientos encontrados de aquellas noches nublaban los pensamientos de una fe al tope del fracaso; muy, seguramente, no se sabía si rezar o llorar. En medio de la sala y a la luz de una pequeña candela aguardaban quizá lo peor; eran momentos de luto, de tristeza y de amargo sin sabor. Allí, y en el frío de la oscuridad, con desolado panorama, sin mayor ocasión que el miedo, estaban así reunidos. Seguramente hubo mucha confusión; quizá hubo lugar para la oración desesperada, que clamaba alguna luz para comprender o recibir consuelo. Y, apareciste tú para entregar lo que necesitaban y clamaban: “danos lo que necesitamos”. En primer lugar, en medio de la ausencia te hiciste presente; llegaste para llenar un vacío que nadie podía reemplazar. Mostraste tu rostro glorioso para revelar tu victoria. Mostraste tus manos con las huellas de la cruz, pero con el ungüento propio del que ha resucitado. Mostraste tu costado para revelar, que donde había entrado la lanza, para confirmar la muerte, ahora salía la señal de vida y de misericordia que lo renueva todo. Y con la Palabra de tus labios, lo primero pronunciado les daría la respuesta a sus plegarias. + Cuánta emoción y cuánta alegría rompió el horrible momento del encierro. Recibieron lo que necesitaban y tú les confirmaste la Paz como el mayor bien de todo individuo y comunidad.
Con humildad te presento esta intención: (Escríbela si lo deseas).
Lector: + SUBA A TI NUESTA ORACIÓN:
Todos: Como incienso a tu Presencia (3 veces)
+ PADRE NUESTRO; + Ave María; + Gloria.
- A continuación los gozos a Nuestra Señora de la Paz.
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Ave María Reina de la Paz
Madre del Consuelo
De amor manantial.
Ave María Reina de la Paz
Escucha los ruegos
Por tu gran bondad.
1.
Por tu gran pureza
Dios te escogió
Te eligió por Madre
De la Salvación.
De gracia eres llena
Por querer de Dios
Tu inmensa belleza
A Dios complació.
2.
Eres Virgen pura,
Reina de la Paz;
Tú la voz del ángel
Supiste escuchar.
Eres agraciada
De infinito amor;
A ti te cantamos
Con todo fervor.
3.
En guerra está el mundo
Clamando por Paz,
Queremos de nuevo
A Cristo encontrar.
Que nuestras plegarias
Se hagan realidad:
Sanar las heridas,
Borrar la crueldad.
4.
Nació de tu seno
El Don de la Paz
El Cristo encarnado
Nos vino a salvar.
Nos ha bendecido
El Padre creador,
De todos sus bienes
En el Redentor.
5.
Oh Madre obediente
A la voz de Dios;
Que todos seamos
Fieles al creador.
La Cruz es la prueba
Que tu pecho abrió
La muerte que acecha
Jesús la venció.
6.
Que todos los pueblos
alaben a Dios,
El cielo y la tierra:
A una sola voz.
La Cruz la bandera
De la salvación,
En ella el Cordero
Al mundo salvó.
7.
Oh Virgen bendita
Reina de la Paz
Canten nuestras voces
Tu fidelidad.
Oh Madre y Maestra
Del creyente fiel,
Mujer del silencio
Un pilar de fe.
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TIERNA MADRE DE LA PAZ
AVE + FÉNIX mayo 13 – 2020
Oh María, tierna madre de la PAZ. Recibe mi oración confiada con la humildad que mi corazón puede hacer en este momento, para que la presentes a tu muy amado Hijo. Conoces mis limitaciones y mis debilidades; pero acudo a ti con especial fervor para que seas mi abogada en mis tribulaciones, mi consejera en las dudas; mi consuelo en la tristeza; mi fortaleza en la debilidad. + Con afecto especial te ruego que me recibas en tu regazo, como lo hiciste con el divino Emmanuel. Quiero que venga la Paz a mi corazón, a mi familia y a todos mis seres queridos. Rompe toda atadura para que nada se interponga en mi camino hacia la libertad y el gozo espiritual; y, haz que tu hijo Jesús príncipe de Paz, Señor del amor y de la justicia, me asista ahora y por siempre. Confío noble madre, que esta oración suba al Padre como incienso a su presencia con la asistencia de su Santo Espíritu. Amén.
TE DAMOS GRACIAS REINA DE LA PAZ POR PERMITIRNOS ELEVAR NUESTRA ORACIÓN Y HAZ QUE DIOS NOS BENDIGA:
+ EN EL MOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. Amén.
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SEÑORA DE LA PAZ
Letra y música AVE + FÉNIX. 2007
Virgen y Madre, Señora de la Paz.
Todos juntos te queremos cantar
La alabanza a tu Hijo el Señor;
Que en tu seno se quiso encarnar.
¡Oh, María! Señora de la Paz,
gracia en Ti el Señor encontró,
a Jesús en tu seno engendró;
y con tu SÍ, Él nos trajo la paz./
Salve, Reina, patrona de la Paz,
Virgen Madre, refugio de bondad.
Hoy, tus hijos queremos la verdad,
Gracia y perdón para todo mortal.
Salve, Reina, Señora de la paz,
Virgen Madre, aleja la maldad,
Que tu Hijo Cristo el salvador,
Con su luz nos muestre el caminar.
¡Oh María! Que brillas en la aurora,
Salve, Reina, consuelo del que llora
llegue a ti, así nuestra oración,
Y que Jesús nos dé su bendición.
¡Oh, María! Aliviad el dolor
Salve, Madre, Señora del amor,
feliz Madre del Verbo de Dios…
¡viene la paz, en Cristo salvador!
Amén.







